Tomado del libro: Las metodologías del arte, de Laurie Adamas
Traducción: Clara Machado
Franz Marc, 1912.
El arte es tan simple como sencillo de definir. Para quienes
pertenecen a la escuela del “sé lo que me gusta”, el arte, como la belleza está
en el ojo de quien la mira. Para otros, el arte es cualquier objeto o imagen
definido como tal por su creador. Arte también puede ser cualquier objeto o
imagen que aunque no haya sido definido como tal, es percibido por el
observador como algo agradable por lo que expresa o sencillamente por su
estética.
Antes de que existiera la historia del arte, y las metodologías
consideradas en este libro, existía la filosofía. Los filósofos han tenido
mucho que decir acerca de la naturaleza del arte y las respuestas de la
estética. Para Platón el arte visual era mimesis
– Imitación – y techne o destreza. Pero la belleza y la verdad, en la
visión de Paltón, pertenecían a un orden superior al arte. De hecho, el tenía
poco interés en obras de arte, porque no era ni imitaciones útiles de ideas
esenciales, ni las ideas en sí mismas.
Por ejemplo, la obra de Magritte, La Traición de las
Imágenes. De acuerdo con Platón, habría, en el mundo de las ideas, una pipa
perfecta. Una pipa, en el mundo real, puede ser útil, pero le falta la
perfección de la pipa ideal. La imagen pintada de la pipa, no es ni útil, ni
ideal, como lo implica el texto escrito por Magritte. De modo que para Platón,
la imagen es la menos veraz de las tres condiciones. El título que le confiere
Magritte a la obra – la traición- indica que este, al igual que Platón, cree
que la ilusión de la pintura es traicionera. Pero de allí a decir que Magritte
estaría de acuerdo con la expulsión de los artistas de la República, o de su
estado ideal, por parte de Platón, es otro tema.
Constrando la idea de Platón y las ideas platónicas, sobre
las esencias ideales que lo artistas luchan por imilitar, la posición de
Aristóteles permitió más posibilidades. Aunque siguió a Platón en cuanto a los
conceptos básicos del arte como una combinación de destreza e imitación, él no
restringió esta idea a una mera copia del ideal.
Para conocer algo, en la visión de Aristóteles, uno tendría que conocer su materia, su
creador, su propósito, así como su forma. Él pensaba que el arte podría mejorar
por naturaleza por varios medios, como la idealización y la caricatura. Estos
llegan a una esencia de otro tipo, y le dan a la obra de arte una cierta base
en la percepción del artista.
Platón desterró a los artistas porque consideraba sus
imágenes como desviaciones de la verdad (y de ese forma de lo Bueno y lo
Bello). También se opuso al arte (y la música y la poesía) porque veía en ellos
la capacidad de inducir pasiones destructivas. Aristóteles por su parte creía
en el poder del arte para enmendar los defectos de la naturaleza. Estas
posiciones filosóficas tratan los orígenes del arte, así como su naturaleza.
Para Platón el arte deriva de un ideal, pero su distancia de ese ideal la hace
inútil en el mejor de los casos, y posiblemente peligrosa. Para Aristóteles el arte puede ser el camino
a la sabiduría. Él creía que la gente disfrutaba de una buena imitación, porque
podría aprender de ella, lo que nos hace disfrutar del proceso de aprendizaje
en sí. Mientras que para Platón las ideas originales – y no el arte – contiene
la verdad y la belleza, para Aristóteles, la verdad y la belleza están contenidas
en la forma y la estructura del arte.
Estas y otras cuestiones filosóficas han tratado de
responder la pregunta ¿Qué es arte? Incluso hoy en día. En 1927, la pregunta
llegó a los juzgados. En el centro estaba una escultura de bronce, llamada
Pájaro en el Espacio, del rumano Constantin Brancusi,. El fotógrafo americano
Edward Steichen había comprado el Pajaro en Francia, y cuando regresó a los
Estados Unidos, lo declaró en Aduanas como una obra de arte original. De
acuerdo con las leyes americanas están exentas del pago de impuestos de
importación, pero el oficial de aduanas rechazó la declaración de Steichen.
Dijo que El Pájaro no era arte, y por lo tanto entró a Estados Unidos bajo la
categoría de Utencilios de Cocina y Material de Hospitales. Steichen tuvo que
pagar un impuesto de seiscientos dólares.
Luego, con financiamiento de Gertrude Vanderbilt Whitney, la
escultora americana que fundó el Whitney Museum, Steichen introdujo una
demanda. El testimonio se basó en la naturaleza del arte. Los conservadores se
apegaron a la noción platónica, que ve el arte como mimesis y techne, y querían
saber por qué El Pájaro no tenía cabeza, ni patas, ni plumas, ni cola. Para los
conservadores El Pájaro no era ni una imitación precisa de la naturaleza, ni el
producto de un técnico con destrezas. Para los modernistas, por el contrario,
el Pájaro satisfacía el criterio esencial de un Pájaro. Para ellos, Brancusi
había capturado la esencia misma de un pájaro suspendido en el espacio. Su
forma llena de gracia, expresaba cualidades de pájaro percibidas por el
artista, y su alto nivel de brillo tenía que ver con la relación del pájaro con
el sol en pleno vuelo. Lo que es más, los modernistas testificaron que Brancusi
título su obra pájaro, lo que era evidencia suficiente de que era, de hecho, un
pájaro. Su posición de esta forma se aproximó a la visión Aristotélica de arte
como algo que se origina en la percepción del artista. En esta ocasión los
modernistas vencieron, la corte falló a favor de Steichen. La obra de Brancusi
fue declarada una obra de arte.
El juicio de valor que se llevó acabo den el caso de
Steichen, y tan discutido por los filósofos, no son el tema central de la
historia del arte. Esta tradicionalmente se ha enfocado en identificar,
catalogar, y caracterizar obras específicas o grupos de obras. Sin embargo, el
historiador debe hacer ciertos juicios de valor en cuanto a las obras que va a
considerar.
La historia del arte tarta con lo antiguo, así como con lo
contemporáneo, lo que saca a relucir nuevas preguntas sobre la naturaleza y la
definición de arte. Por ejemplo, cuando vemos una pintura que data de más de
diez mil años atrás en las paredes de una cueva, por ejemplo Lascaux en la
Dordogne en Francia o en Altamira, España, sabemos que el pintor no las vio
como arte, en el mismo sentido que podemos verlo nosotros. Nuestro concepto de
arte comenzó a tomar forma durante el siglo XVIII. Si la pintura de las cuevas
muestran un animal, como es el caso en la mayoría, suponemos que funcionaba
como algo mágico o que simbólicamente capturó un animal necesario para la
supervivencia del hombre Paleolítico.
Hoy en día vemos a quienes pintaron como artistas. Pero
vemos la pintura de las cuevas desde una
gran distancia temporal y desde otro contexto.
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