Escritura Cuneiforme:
Los Sumerios desarrollaron el
sistema de escritura más antiguo conocido hasta ahora, a finales del tercer
milenio antes de Cristo. Aparentemente con el propósito de llevar registros de
agricultura. Las tablas más antiguas que
aún se preservan datan del 3300 A.C. y representan un sistema de contabilidad
para la comida y otros productos que se comerciaban en Uruk. Los símbolos de
estas delgadas tablas de arcilla son pictografías, simples dibujos que
representan una cosa o un concepto. La cabeza de un toro, por ejemplo,
representa “toro”. Estas pictografías se tallaban sobre la arcilla húmeda con
una herramienta puntiaguda. Entre 2900 y 2400 A.C. los símbolos evolucionaron
de simples dibujos a fonogramas –representación de los sonidos de las sílabas
en del idioma sumerio – convirtióndose así en un verdadero sistema de
escritura. Durante esos mismos siglos, los escribas adoptaron el Stylus, con
una cuña triangular y un extremo puntiagudo que podía presionarse rápidamente y
repetidas veces sobre una tabla de arcilla húmeda para crear símbolos, o
caracteres, que eran cada vez más abstractos. A este sistema de escritura de
Mespotamia se le dio el nombre de Cuneiforme, palabra del latín que viene de
“en forma de cuña”, dado a las marcas que la cuña del Stylus dejaba sobre las
tablas.
La escritura Cuneiforme era una
habilidad muy compleja, y muy pocas personas en la antigua Mesopotamia lograron
dominarla. Los niños que iban a la escuela donde se aprendía a leer y a
escribir copiando a los maestros, eran seleccionados cuidadosamente. Se han
excavado tablas de ejercicio, incluyendo algunas que tenían la guía del maestro
por un lado y el trabajo del alumno por el otro. Sólo los varones iban a la
escuela, pero un pequeño número de niñas aprendió a leer y escribir,
probablemente en tutorías especiales en sus casas. Una de las cosas fascinantes
que han revelado estas tablas es que hace unos 4.000 años existía el negocio
textil –no sólo manufactura sino también exportación- organizado y operado por mujeres
emprendedoras.
El trabajo literario más
conocido de Mespotamia antigua es la Epopeya de Gilgamesh. Sus orígenes son
Sumerios, pero sólo se han preservado fragmentos de la versión Sumeria. La
versión más completa, escrita en Akadio, se encontró en la biblioteca del rey
Assirio Assurbanipal (reinó 669-627 A.C.) y cuenta las aventuras de Gilgamesh,
un legendario rey Sumerio de Uruk y su compañero Enkidu. Cuando Enkidu muere,
Gilgamesh la en búsqueda del secreto de la vida eterna de Utnapishtim y su mujer,
los únicos sobrevivientes del gran Diluvio Universal enviado por los dioses
para destruir el mundo, y los únicos a quienes los dioses han dado vid eterna.
Gilgamesh finalmente aprende a aceptar su mortalidad.

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