En
resumen: Corto. Concreto. Desgarrador. De esctructura compleja. Con pasajes
fulminantes y de singular belleza. Una narrativa magistral.
Voy ser
absolutamente honesta, escogí Black Water por un tema totalmente frívolo y
práctico. Lo compré en un viaje y el peso en el avión es limitado. Sé que ahora
a través del libro electrónico podré acceder a otros títulos, pero yo no supero
el fetiche de leer en papel. De rayar. De oler. Para mí es un acto muy sensual.
Lo que no quiere decir que no estoy abierta a otras posibilidades, y sí ya he
leído varios libros en Kindle. En otro post hablaré de como fue perder la
Kindleginidad.
En todo
caso Black Water salió escogido para
el grupo de lectura del colegio de mis hijos. Es una de esas historias cuyo
parecido con la realidad es producto de una intención directa. He aquí lo más
fuerte. Lo brillante de este libro y de su autora. La historia de un senador
americano, cuyo nombre no se pronuncia jamás y que el lector conoce como The
Senator, no es otra que la de Ted Kennedy. Pero no, no están narrando hecho por
hecho, cosa que tal vez, debo reconocer, es parte del morbo que lo lleva a uno
a sentir curiosidad por una historia como esta, casi como si fuese a leer una
historia de tabloide, pero de buen tabloide claro.
Joyce Carol
Oates no se queda en la superficie. Ella toma los hechos y trata de meterse en
el cuerpo de la joven que murió ahogada al irse de una fiesta con el senador.
¿Por qué se fue? ¿Por qué se fue realmente? ¿Qué veía ella en el senador? ¿En
qué pensó los últimos momentos de su vida? Dicen que estuvo viva casi cuatro
horas antes asfixiarse en el carro que se volcó en una especie de pantano en
una isla en Massachusets. Y la pregunta que hace la autora y que deja al lector
con un sentido de impotencia, que es casi paralelo a la asfixia que cobra la
vida de esta joven es, realmente ¿por qué se murió? ¿Cuáles fueron las causas?
Y qué es realmente lo que se muere dentro de cada uno de nosotros cuando estas
cosas pasan.
Además
la autora utilizando magistralmente la ironía como recurso y hace un paseo por
los valores fundamentales de la sociedad americana. El sentido de pertenencia.
La posición frente a temas fundamentales, como la pena de muerte, la gran
mentira del bipartidismo, la forma como estos siempre terminan encontrándose en
el mismo punto a pesar de las diferencias superficiales y diametralmente
opuestas, pero que a la hora de traducirse en una conducta y expresión de
valores éticos, políticos e incluso en temas más concretos, termina siendo la
misma. Al final, ¿qué define una ideología? O lo que es más, cómo se vive. Es
la gran mentira de la política
americana. La gran máscara de idealismo que se han puesto muchos hombres
admirados durante generaciones. Y el precio que están dispuesto a pagar o mejor
dicho a que otros paguen para que esta máscara se caiga. Quiénes ven más allá
de la máscara y quienes no, porque todo su entorno los ha llevado a creer
fielmente en algo. Creen en ellos casi más allá de Dios, y ciertamente más allá
de sí mismos.
La
pérdida de la inocencia. La corrupción. El racismo. La doble moral. Son otros
temas que Joyce Carol Oates toca en apenas 154 páginas. De las páginas más
angustiosas que haya leído en mucho tiempo. Y tiene que ser una gran narradora
para lograrlo, mantener a un lector en vilo cuando ya sabe el final de la
historia, incluso rogando, que tal vez, usando un recurso como la ficción
pudiera quizás perdonarle la vida al personaje, porque después de todo la
ficción “es una mentira peligrosamente cierta”, y tal vez podríamos mentirnos.
Tal vez.
Black
Water es uno de esos libros que le pegan a uno en las primeras páginas. Uno no
sabe dónde está y la estructura al principio parece confusa. Extraña. Hasta que
se comprende, que Joyce Carol Oates nos ha arrastrado hacia el agua negra en
que se asfixia no sólo una joven idealista, sino el sueño americano. O más que
el sueño americano, la humanidad de los seres que dejan de ser humano. Y si hay
una pregunta fundamental con que me deja este libro es, ¿quién ha muerto?
“underneath
such human cries the beat of the surf, the rising of the tide, de moon´s tide,
a tide un her blood, the almost unbearable rush of the man´s desire so it was
understood between them thad he would kiss her again…”
“Here
was one the immune, beside her: he,
one of the powerful adults of the world, (…)”
“How crucial
for us to rehearse the future, in words.
Never
to doubt that you live to utter them.
Never
to doubt that you will tell your story”.

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