¡Una maravilla el servicio de La Casa del Libro! Ayer salí a
las diez de la mañana a comprar el desayuno y me crucé con el cartero, pensé,
imposible, no puede haber llegado tan rápido. Pero sí. En menos de veinticuatro
horas tenía mis libros en la casa. Dos novelas de mi adorado Muñóz Molina, una
de las cuales es de mi primo, Los Escritores Terribles de Mark Twain, Duquesas
un libro sobre las cuatro herederas de los títulos más importantes de España y
uno sobre La Casa de Alba para una investigación que estoy haciendo. ¡Qué
felicidad! Mil gracias a La Casa del Libro. Ahora me pregunto si los libros
harán todo el trayecto hasta Venezuela. A veces es frustrante todo lo que
queremos leer y allá no podemos conseguir. En fin. Un día maravilloso para mi
lectura. ¡A trabajar!

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