Un ojo demasiado inquieto
A Max le dolían los ojos
De tanto smog y aire insano,
Se tallaba las pupilas
Como quien busca un gusano.
Lo que sucede después es inesperado y una fascinante para los niños, que impresionados se lanzan con Max a las aventuras junto a su ojo
submarino. Este libro ganador del Premio Hispanoamericano de poesía para niños
2006, es un libro que nos recuerda que la poesía además de ser bella, puede y
debe ser una aventura.
Este es un libro maravilloso que nos recuerda a los adultos que un buen libro empieza por una buena historia. No debe ser algo
excesivamente serio y es justamente allí, donde se casi se traspasan los
límites, donde se llega más profundo.
No debemos olvidar, como padres y como maestros, que si
nosotros nos aburrimos, que si el niño se aburre, percibirá la lectura como
algo aburrido y perderá el interés.
Es maravilloso ver cómo Max se compenetra con su ojo, las
aventuras a las que se lanzan, como lo cuida, como es parte de él, pero a la
vez es otro ente.
Luego vienen los Retratos de familia, con poemas como El
mundo inverso del abuelo calvo y el insomnio de la tía llorona. Luego los Poemas del ojo, los Destellos
sumergidos son mis favoritos, pero hay otras maravillas como el oso bi-polar, y
el baile de la medusa.
Este es el libro perfecto para un varón inquieto, para
enseñar a soñar, para hablar sobre cosas como los amigos, la personalidad, y la
familia.
La maravilla de este libro, es que además de la historia que
es entretenida y a veces truculenta, tiene mil dimensiones, y nos puede ayudar
a hablar con nuestros hijos, de cualquier tema, pero además es un libro que
para ellos puede resultar un gran refugio, una fuente de imaginación, y una
maravillosa aproximación a la poesía.

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