No sé qué pasa, pero últimamente me
persiguen las obras, libros, películas, con este tema: Aprender a amar. Hace
dos días fui a ver Rouille et D´Os (Óxido y Hueso), la tercera película del
Festival de cine francés 2013 que veo en esta ciclo. La primera fue Potiche,
divertida, sencilla, pero inteligente, es una película para entretenerse un
rato y disfrutar de Catherine Denueve y Gerard Depardue. Me gustan las comedias
que hacen su crítica a la sociedad desde el humor, ironizan de todo, se burlan
del mundo en su cara, y te demuestran que uno puede reírse con algo
inteligente. No es nada fácil.
Luego vi A Corazón Abierto, hay una larga
reseña en mi blog personal. Un desastre total. Mi furia principal con esta
película es la gran pregunta de ¿hasta cuándo vamos a estar viendo mujeres que
se vuelven nada porque un hombre no las quiere? Es que estos guionistas a lo
mejor crecieron con mujeres idiotas. No vale. No. Véanla y me comentarán.
Además les advierto, estos son el par de doctores más imbéciles que hay sobre
la tierra. Yo la próxima vez que me opere le tengo un set de preguntas nuevo a
mi doctor. Más allá esta película demuestra una película comienza por un buen
guión. Y no lo digo porque me gusta escribir, pero el escritor hace quizá no el
trabajo más importante, pero si el guión es una mierda, puedes tener a Juliet
Binoche poniendo su mejor cara de tragedia y a Edgar Ramírez poniendo su mejor
mueca de borracho, le película igual va a ser una mierda.
Luego el miércoles una amiga, que forma
parte del Harén Intelectual en vivo y directo, se le ocurrió que nos fuéramos
al cine a las 3:30 de la tarde. Porque la verdad para nosotros es como un
trabajo ya, esto de vivir entre historias. Dejamos todo y nos largamos. Y debo
comenzar por decir que había más gente de lo que yo pensaba y que eso de irse
al cine a mitad de la tarde, es una experiencia maravillosa. Luego me senté y
no tenía ni idea qué iba a ver. Casi nunca hago eso, casi siempre puedo
terminar la frase: es sobre… Pero esta podía ser una de alienígenas como de
pistolas, o un drama de amor. Pero esta amiga sabe, tiene sus críticos
favoritos, sabe de los actores, los directores, ella sabe. Y uno escucha al que
sabe. Y efectivamente cuando la película terminó me dije, el que sabe, sabe.
Así que todo me tomó por sorpresa.
Incluso una vez más la belleza de Marion Cotillard, maquillada, sin maquillaje,
topless, y miren que yo soy heterosexual, pero cuando una mujer es bella, es
bella y punto. Y el protagonista Matthias
Schoenaert no se queda
atrás, desde el primer cuadro en que sale. Pero esto no es de esas películas de
Hollywood en que a veces uno siente que el esfuerzo está en que los actores
salgan impecables y no en contar la historia. Esto es una historia. ¡Dios qué
historia!
No les voy a decir nada. Para que vayan
como fui yo. Sin saber nada. No busquen nada. Sólo compren entradas para
Rouille et D´Os (Óxido y Hueso), cotufas, cierren los ojos cuando sea necesario,
y si quieren límpiense rápido las lágrimas para que nadie se de cuenta que
lloraron y ríanse un poco. Esta película juega con todas las emociones. Es una
belleza, la fotografía es sobrecogedora, la secuencia de las imágenes es
genial, el ritmo con que va avanzando, y la música, la última canción que dice
algo como someday my pain will come back,
es una belleza, la quiero bajar este fin de semana, aunque a lo mejor termino
por comprar todo el soundtrack. Pero todo está bien hecho en esta película, los
diálogos, las actuaciones, los temas.
En todo caso, creo que para finalizar sí
les voy a decir sobre qué es, para que no digan que no les dije absolutamente
nada, es una película sobre lo inevitable, sobre la fuerza, sobre la dificultad
para sobrevivir cada quien en su circunstancia, sobre las casualidades que nos
llevan unos a otros y terminan llevándonos a alguien que nos salva la vida,
sobre la ternura, sobre la velocidad del amor en cada quien, sobre la ternura,
sobre las distintas formas de amar, sobre amar y no saberlo, sobre no saber
amar, sobre la incondicionalidad en el amor, sobre la paciencia, sobre cómo nos
herimos unos a otros, a veces sin querer, o como decían por ahí sin querer
queriendo, es sobre el sexo, pero sobre todo sobre la resiliencia y la otredad
de cada uno de estos personajes frente a las situaciones que les va poniendo la
vida, alguna más extremas que otras. Es sobre el amor que perdona todo, el que
espera, el que es paciente, el que es valiente, y el que a final de cuentas no
nos queda más remedio que reconocer a pesar de que huyamos de él. Y un último
amor, el que realmente nos saca adelante y nos mantiene a flote cuando todo lo
demás se desmorona, el amor propio. Por favor, no vayan a dejar de ver esta
película. Es una joya. De lo mejor que he visto en mucho tiempo, y es una
verdadera pena que Marion Cotillard haya quedado fuera del Oscar. No es que lo
merecía, es que era de ella.

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